La rotura del caño de agua que atraviesa por el Puente Roma de Berisso ya no es noticia, como tampoco lo es que luego de cada arreglo se vuelva a romper apenas un puñado de horas después. Pérdida masiva de agua, caos en el transporte público, daño a la infraestructura, y golpe al bolsillo de los comerciantes, todos los daños colaterales de un problema que las autoridades no solucionan.
Acceso clave para entrar y salir de Berisso con rumbo a La Plata y Ensenada, el puente que atraviesa el Arroyo del Saladero se convirtió en un dolor de cabeza para los vecinos debido a que un caño conductor de agua que atraviesa en paralelo a la calzada se rompió ¡3 veces! en apenas una semana y generó múltiples consecuencias en la región.
Según explicaron los vecinos, el pasado 8 de febrero Absa anunció que realizaría obras para reparar la pérdida. Efectivamente, los agentes de la compañía estatal se presentaron en el lugar y ‘emparcharon’ la pérdida. Sin embargo, horas después volvió a romperse.
De acuerdo a los argumentos que expresaron los frentistas a El Editor Platense, la compañía repara el caño por tramos y las vibraciones de los vehículos que pasan por ese sitio debilitan las uniones, generando pérdidas.
“Cerraron la avenida Río de Janeiro por obras y eso genera que todo el tránsito pesado pase por ese puente, donde está el caño de agua que ya tiene muchos años. El movimiento del puente ocasionado por el paso de los vehículos hace que el caño vibre y se degenere”, aportó el concejal opositor Pablo Swar.
Al día siguiente, los obreros volvieron a presentarse en el sitio para reparar la pérdida: el arreglo duró otro puñado de horas. Este ciclo se repitió una vez más, hasta que este martes se profundizó el caudal de agua y ABSA envió un grupo de operarios para sellar el caño.
Además del masivo derroche de agua, la pérdida afecta directamente a los usuarios del transporte público debido a que, en retieradas ocasiones, se corta el tránsito en la zona y los colectivos de la línea 202 deben desviar su recorrido. También se ven afectados los comercios aledaños al Puente Roma, que sufren la caída de las ventas y la falta de agua en los locales.
Asimismo, la pérdida constante afecta a la infraestructura del puente y significa un gasto para las arcas estatales debido al despliegue diario de recursos para “solucionar” un problema que, por el momento, no tiene fin.